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Historias de Vida

Conoce a Enrique

Conoce a Enrique

Cuando Enrique* recuerda su pasado, reconoce que fue doloroso y de mucho abandono, pero luego hace una pausa para contrastarlo con su vida actual, la cual asegura, no cambiaría por nada.

El Enrique que conocimos cuando llegó a la Casa de Transición a la Vida Independiente (CTVI) es muy distinto al que salió de ella, comentan sus educadores. Era un  joven de 16 años violento e impulsivo que había viajado solo desde Honduras, su país de origen, en busca de una vida mejor.

“Nunca había tenido reglas en mi vida, ni muchas opciones sobre cosas qué hacer”, reflexiona Enrique, “por eso me costó adaptarme a la Casa al principio”. Recuerda que había mucha violencia a su alrededor: en su familia, en su comunidad y en su país; se sentía solo. Por eso decidió salir de Honduras y emprender un viaje que, según recuerda, fue complicado hacer solo y a bordo del tren, de “La Bestia”.

Cuando Enrique llegó a la CTVI en el 2010 -canalizado por la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR)- era muy difícil para él controlar sus impulsos, su enojo y la abstinencia al consumo de drogas. La fuerte adicción que presentaba llevó a sus educadores a acompañarlo en un proceso de desintoxicación a lo largo de seis meses.

En el proceso de Enrique fue esencial el acompañamiento de los educadores para que él resignificara su pasado y comprendiera las cosas que podía cambiar. En la CTVI encontró oportunidades para retomar sus estudios y aprender el oficio de pailería. A lo largo de su estancia fue desarrollando habilidades emocionales, intelectuales y sociales que le ayudaron a verse a sí mismo de una manera diferente y a relacionarse mejor con los demás.

“En la Casa fui viendo que a otras personas yo les interesaba y querían verme bien”, comenta Enrique con una ligera sonrisa. "Ahora me admiro de mí mismo. Sé cómo controlar mis impulsos y mi enojo”.

Enrique se graduó de la CTVI en noviembre de 2012. Actualmente vive con su esposa y su pequeña hija y trabaja en un restaurante como encargado de mantenimiento, aunque está concursando por entrar a una empresa, pues quiere darle una mejor vida a su familia.

Enrique reconoce que todavía llegan momentos difíciles, pero hoy los enfrenta de una manera distinta, pues como lo asegura: “La vida vale mucho porque estoy bien y sigo adelante”. 

 

*El nombre fue cambiado para proteger la identidad del chavo.