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Historias de Vida

Conoce a Sandra y su familia

 Conoce a Sandra y su familia

Esta vez queremos compartirte la historia de Sandra y su familia, a quien estamos acompañando desde el Programa Atención a Familias. Por protección a su identidad, los nombres que presentaremos no son reales.

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Yo soy Sandra y tengo 34 años. Me gusta cocinar, de hecho acabo de poner un puesto de comida. También me gustaría terminar mis estudios, porque sólo estudié hasta la primaria, pero quiero avanzar, aprender más.

Tengo tres hijos; el más grande es Javier, que tiene 10 años.  Me ha costado mucho trabajo salir adelante con él por lo que tiene en su cabecita, en sus neuronas. A mí me cuesta trabajo enseñarle, pero no me doy por vencida, sigo insistiendo. Mi otro niño es Fernando, que tiene siete años. Él es cariñoso y muy atento con sus hermanos. La más chiquita es Ceci, de tres años; ella siempre habla y habla. Los tres son muy especiales para mí.

Yo decidí acercarme a Pro Niños primero por mis hermanos, que son tres, pero la Fundación atendió a dos de ellos que vivían en la calle y se drogaban, pero después ellos ya no quisieron el apoyo, entonces la Fundación comenzó a trabajar con mi hijo Javier. Yo sentía miedo por él, porque siempre me pregunta por qué mis hermanos duermen en la calle.  Cuando regaño a Javier por algo, me dice que él ya no quiere estar aquí en la casa, que se va a ir a la calle, entonces le digo que la calle no es un lugar para nadie, aunque es muy difícil para mí tratar de explicarle.

Cuando yo era niña, fue muy difícil ver que mis hermanos vivían en la calle porque mi papá se los llevó con él; yo fui la única que se salvó porque me fui a vivir con mi abuelita. Cuando mi padre murió, yo traté de hacerme cargo de mis hermanos, pero no pude. Esto sigue siendo doloroso para mí, y no quiero que mi hijo llegue a estar en esa situación.

Estelita, que es la educadora de Pro Niños, trabaja conmigo y  mis  hijos para que aprendamos cómo tener acercamiento y trabajar en familia. Yo he aprendido a hablar con  mis hijos y a comprender cómo se sienten.  

Con el apoyo de Pro Niños hemos tenido muchos cambios. Mi hijo Javier ha mejorado bastante en la escuela gracias a la atención especial que tiene con el psicólogo y con medicamentos. También tiene una beca escolar por parte de la Fundación y con eso él se apoya.

Lo que ahora quiero es aprender más y saber cómo puedo salir adelante con mi familia. No todos nacemos sabiendo ser padres, hay que crecer junto con los hijos.