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Dejar la calle. Los retos de reinserción para los chavos

Dejar la calle. Los retos de reinserción para los chavos

Los retos de los adolescentes y jóvenes (chavos) que vivieron en calle no terminan una vez que deciden reintegrarse a su familia y/o a la comunidad. Por una parte enfrentan las mismas situaciones que muchos jóvenes en México: desempleo, bajos salarios, dificultad de acceso a vivienda, violencia e inseguridad, pero además hay otras circunstancias que son producto de su vida en la calle: rezago educativo y socioemocional, estragos en su salud por el abuso de drogas y discriminación.

 Hablar sobre los desafíos que enfrentan los chavos cuando dejan de vivir en la calle, nos lleva a una reflexión sobre el papel que jugamos en la construcción de condiciones para asegurar su reintegración y bienestar.

 

La familia y las relaciones interpersonales       

Una vez que los chavos se reintegran a su familia, algunos carecen del respaldo de alguien que pueda darles soporte emocional, y a pesar de que tuvieron un proceso terapéutico y de fortalecimiento de su autoestima, a veces se enfrentan a las mismas condiciones que los orillaron a dejar sus hogares.

En las relaciones con amigos, novias o novios tienen la dificultad de compartirles su historia sin que se les estigmatice por su pasado de vida en calle.

 

El trabajo

Los chavos que inician su vida independiente buscan opciones de trabajo acordes con la preparación y el nivel educativo que logran que, en la mayoría de los casos, es de secundaria o preparatoria. Las oportunidades de inserción laboral implican salarios muy bajos o por subcontratación (outsorcing), condición en la que no reciben prestaciones de ley. También estos jóvenes llegan a padecer rechazo social, pues hay patrones que por prejuicios no los contratan, lo que  los orilla a insertarse en trabajos informales.

 

La vivienda

Los costos de arrendamiento de una vivienda se vuelven inalcanzables para muchos de los chavos, quienes no logran conseguir empleos que los remuneren más de uno o dos salarios mínimos (entre $2 mil y $4 mil 500 pesos mensuales). Otro de los inconvenientes está relacionado a los requisitos que les solicitan, como es el caso del aval o fiador. Se han presentado incluso situaciones en las cuales el propietario de la vivienda decide cancelar la solicitud de un chavo al enterarse de que estuvo en calle.

Si bien el panorama se muestra desalentador, los jóvenes que han egresado de la Fundación Pro Niños de la Calle han demostrado ser unos guerreros. Pueden llegar a tener recaídas, quedarse desempleados o toparse con prejuicios por haber vivido en la calle, pero pelean por el derecho a lograr una vida. Tenemos el gran compromiso de seguir trabajando de la mano con ellos.

 

Por Edgar Iván Morales, educador de la Casa de Transición a la Vida Independiente.